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Uso y disfrute de la vivienda: qué debes tener en cuenta

El patrimonio familiar es una de las preocupaciones de todo matrimonio. En el hipotético caso de que este fracase, repartirlo puede implicar más de un dolor de cabeza. En este artículo abordamos el tema del derecho de uso y disfrute de la vivienda familiar en caso de que los cónyuges den por finalizada su unión.

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Qué son los derechos de uso y disfrute: Código Civil

Antes de estudiar el derecho de uso y disfrute de la vivienda si ocurre un divorcio, veamos qué dice la ley al respecto.

El derecho de uso es un derecho real que permite al titular usar una cosa que pertenece a otra persona para satisfacer las necesidades propias y las de su familia. 

En el artículo 524 del Código Civil se recogen las facultades del titular de estos derechos. Literalmente se expone que: «El uso da derecho a percibir de los frutos de la cosa ajena los que basten a las necesidades del usuario y de su familia, aunque ésta se aumente».

En el artículo 527 se exponen las obligaciones del titular de estos derechos. Se refieren a la obligación del usuario de afrontar todos los gastos de la cosa ajena, la conservación, el mantenimiento y el pago de las contribuciones. 

El derecho de uso y disfrute es personal e intransferible y se constituyen sobre muebles o inmuebles susceptibles de uso, siempre que estos sean parte del mercado.

En el artículo 96 del Código Civil se regula el derecho de uso y disfrute del domicilio familiar. Concretamente, se establece que si no hay acuerdo entre los cónyuges y el juez dicta sentencia, el uso de la vivienda familiar y de los objetos de uso ordinario que hay en ella corresponde a los hijos y al cónyuge con el que queden. 

Por tanto, con base a la ley, el juez debe atribuir siempre el uso y disfrute de la vivienda a los menores, aunque con la compañía del cónyuge que tiene la custodia.

Uso y disfrute de la vivienda en caso de divorcio

A quién se le atribuye el derecho de uso de la vivienda familiar en caso de separación y divorcio es uno de los aspectos más controvertidos de este tipo de procesos. Lo que está en juego no es la propiedad de la vivienda (esta seguirá siendo de su legítimo dueño), sino los derechos de uso y disfrute. Es decir, quién de los dos progenitores podrá ocupar y disfrutar de la vivienda mientras tenga la custodia de los hijos y, por tanto, estemos hablando de la vivienda familiar. ¿Qué pasa si la familia no tiene hijos?

Podemos encontrarnos con diferentes supuestos:

  • La pareja que se divorcia o separa tiene hijos. En este caso, el uso de la vivienda corresponde a los hijos y el cónyuge que mantenga su custodia.
  • La pareja no tiene hijos. El titular de la vivienda es el que tiene el derecho de uso y disfrute del inmueble. Sin embargo, puede acordarse de que el otro cónyuge haga uso de la vivienda dependiendo de las circunstancias de esa persona.
  • La vivienda es propiedad del cónyuge al que no se le concede el uso de la misma, o ambos cónyuges son propietarios. En este caso, si el propietario quisiera vender, hipotecar o alquilar la vivienda solo podrá hacerse si ambas partes dan su consentimiento, o bien hay una autorización judicial.

Cuando la vivienda pertenece a la sociedad de gananciales y está a nombre de ambos cónyuges, el uso puede asignarse solo a uno de ellos, pero la obligación con respecto a terceros será solidaria.

En cualquiera de los casos, el cónyuge que disfruta de la vivienda es el que debe pagar los gastos corrientes de vivienda, como la luz, agua, internet… Esto será así salvo en el caso de que ambos acuerden que el otro cónyuge contribuya a estos gastos.

Si la vivienda es de alquiler y la sentencia de divorcio establece que el cónyuge que no figura en el contrato es quién puede disfrutarla, puede permanecer en la casa. No necesita el permiso del arrendador, pero sí debe notificarle la situación. 

Como ves, el derecho de uso y disfrute de la vivienda es un tema sensible en caso de divorcio. Aunque nadie se casa pensando en que vaya a terminarse, desde el punto de vista financiero no está de más ser previsor. Pide ayuda a tu asesor para que te guíe. ¿Sociedad patrimonial, bienes gananciales? ¿Cómo proteger la libertad financiera de la familia en caso de divorcio? La prevención es una de las claves de la gestión de las finanzas.

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