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Pensión de viudedad, ¿es el sistema público de pensiones suficiente?

La pensión de viudedad es una prestación contributiva de fallecimiento y supervivencia de la Seguridad Social en nuestro país. Se tiene derecho a ella tras el fallecimiento del cónyuge y es compatible con cualquier otra pensión o nómina del beneficiario.

No obstante, para encontrarse en situación de recibir una pensión de viudedad deben darse determinadas condiciones, tanto por parte de la persona fallecida como del beneficiario de la pensión.

En primer lugar, no todas las personas fallecidas están en derecho de causar una pensión de viudedad. Para ello hay que cumplir alguno de estos requisitos en el momento del fallecimiento:

  • Estar dado de alta en el régimen general y haber cumplido con el periodo mínimo de cotización, excepto si el fallecimiento ha sido por accidente o por enfermedad profesional.
  • Recibir o tener derecho a una pensión de jubilación, aunque no se hubiera solicitado.
  • Ser pensionista por una incapacidad permanente o tener derecho otros subsidios.

Por su parte, el beneficiario (viudo o viuda) también debe cumplir determinados requisitos:

  • Ser conyuge del fallecido y tener hijos comunes o de no existir, haber contraído matrimonio al menos un año antes del fallecimiento
  • Ser divorciado o separado judicialmente y estar percibiendo una pensión compensatoria
  • Ser pareja de hecho del fallecido, teniendo en cuenta todos los requisitos que esto implica.

En España la pensión de viudedad se concede de forma vitalicia, pero se extingue en caso de que contraiga nuevo matrimonio o constituya nueva pareja de hecho. Actualmente, existen más de dos millones de beneficiarios, lo que la convierte en el segundo mayor gasto del Estado.

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El perfil del beneficiario habitual

El perfil más común entre los beneficiarios de esta prestación es el de mujer mayor de 65 años, cuyo marido ha fallecido. Habitualmente la pensión de viudedad asciende al 52% de la base reguladora, que puede ascender al 70% si existen cargas familiares o si el nivel de ingresos del beneficiario se considera bajo.

Esto hace que la viudedad media ronde entre los 600€ y los 700€ al mes. Teniendo en cuenta este importe tan bajo y que la población en nuestro país se encuentra cada vez más envejecida, se producen dos efectos:

  • Necesidad cada vez mayor de recursos: por un lado, cada vez será necesario invertir más recursos en materia de pensiones en general y de pensiones de viudedad en particular.
  • Posibilidad cada vez menor de obtener los recursos: por otro lado, cada vez hay menos población en edad activa que aporte al sistema de pensiones y más población envejecida inactiva.

Las alertas llevan años saltando, pues la insuficiencia del sistema público de pensiones se hace cada vez más evidente. Los beneficiarios en consecuencia debemos comenzar a pensar en alternativas, complementar nuestras futuras pensiones con otros sistemas de ahorro privado.

Por otro lado, el Estado está intentando corregir estos efectos, a través de la modificación del sistema de pensiones para adaptarse a la situación demográfica actual y futura. De este modo, ya se están barajando diferentes reformas estructurales del sistema de pensiones de viudedad, como pasar de periodos vitalicios a temporales o articular pensiones no contributivas.

Qué puedes hacer para complementar tu sistema de pensiones

Sea cual sea la situación económica de una familia, siempre pueden surgir multitud de imprevistos. Por eso es importante asegurar la protección de ingresosanalizar si es conveniente protegerlos con un seguro de vida, ya que contratar este tipo de proteción puede suponer una gran diferencia tanto para ti como para tus seres queridos.

Además de los seguros de vida, existen otras maneras complementarias de ahorrar para la jubilación, que verás a continuación:

  • Planes de Pensiones (PP): son herramientas de ahorro provisional a largo plazo que tienen como fin ahorrar para disponer de esos ingresos en la jubilación, en forma de capital o de rentas. Se trata de realizar aportaciones, ya sean periódicas o puntuales que el gestor irá invirtiendo según un plan predefinido. De esta manera cuando llegue el momento de rescatar el plan de pensiones, recibirás el capital invertido más los intereses.
  • Planes de Pensiones Asegurados (PPA): son un instrumento de ahorro-previsión privado a largo plazo. Cuentan con las mismas características fiscales que los PP. La mayor diferencia respecto a los anteriores es que los PPA son contratos de seguros que te garantizan una rentabilidad mínima hasta el vencimiento.
  • Planes individuales de ahorro sistemático (PIAS): son un instrumento de ahorro-previsión privado a largo plazo. Su objetivo principal, en el que se consiguen las mayores ventajas del producto, es el de generar una renta periódica en la jubilación. No obstante el producto, además de tener liquidez, te permite también rescatar en forma de capital.

Como has visto, hay varias formas de proteger tus ingresos. Para saber cuál es la que mejor se adapta a tus necesidades, lo más recomendable es contar con el asesoramiento de un profesional en la materia.

En resumen

Es esencial que tanto el Gobierno como los ciudadanos tomemos medidas para corregir los efectos adversos que la evolución demográfica está reflejando en el sistema de pensiones.

La pensión de viudedad ayuda a salir adelante cuando se produce el fallecimiento de uno de los cónyuges, pero en ocasiones si no has sido lo suficientemente previsor puedes sufrir un desequilibrio económico importante a nivel familiar.

Como sociedad, debemos asegurarnos de tener una educación financiera adecuada, para entender el contexto actual y poder prevenir situaciones futuras de riesgo económico.

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