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La pensión por incapacidad: todo lo que debes tener en cuenta

La Seguridad Social contempla una serie de casos en los que un trabajador puede solicitar la pensión por incapacidad. Sin embargo, dado que existen varias características, causas y ciertos factores a tener en cuenta, el proceso puede parecer complicado. Por eso, para despejar todas tus dudas, hemos preparado este artículo con toda la información relevante sobre la pensión por incapacidad.

Recuerda que conviene tener en cuenta que, aunque la administración cuenta con estos mecanismos para no desamparar a los trabajadores, la cuantía de las pensiones puede resultar insuficiente para mantener la estabilidad financiera de tu familia. Por eso, es siempre una buena idea contemplar otros productos financieros cuya finalidad es protegerte ante los posibles contratiempos que trunquen tu actividad laboral. ¡Comencemos!

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Qué es la pensión por incapacidad

A veces, la vida nos sorprende y trunca nuestras proyecciones a corto y medio plazo. Un accidente —de trabajo o no— o una enfermedad —profesional o no— pueden cambiar de la noche a la mañana tanto la capacidad para continuar realizando tu actividad laboral, como tu estabilidad financiera. Contemplando esta posibilidad la Seguridad Social cubre esta situación con la pensión de incapacidad. Sin embargo, esta prestación, es más que probable que no cumpla todas tus expectativas de ingresos.

La pensión por incapacidad, en la modalidad contributiva, es la prestación que facilita la Seguridad Social al trabajador que, después de un tratamiento médico y tras el alta, ve reducida su capacidad anatómica o funcional —previsiblemente de forma definitiva— lo que imposibilite o merme su capacidad laboral.

¿Necesito haber cotizado previamente?

Como en otros tipos de pensiones, la Seguridad Social contempla una pensión contributiva y otra no contributiva. Esto quiere decir, que si no has cotizado y te encuentras en una situación de incapacidad para trabajar, el sistema ofrece una pensión asistencial. En este caso, para beneficiarte de esta pensión por incapacidad no contributiva debes vivir en España, tener entre 18 y 65 años y certificar un grado de discapacidad igual o mayor del 65%, además de no tener otra fuente de ingresos.

En la modalidad contributiva la cuantía de la pensión se define en base al origen que causa la incapacidad, el grado, la base reguladora… aunque, en ocasiones se establece un tanto alzado. Estudiaremos las posibilidades a continuación. 

Los tipos de pensión por incapacidad

La Seguridad Social, además de las modalidades contributivas y no contributivas, contemplan diferentes tipos de pensión por incapacidad que se definen por los distintos grados de incapacidad. Así, podemos distinguir los siguientes tipos: 

  • Pensión por incapacidad permanente parcial: Se solicita si el trabajador se ve en la circunstancia de que, sin alcanzar el grado total, disminuye su capacidad de realizar su actividad profesional. El trabajador mantiene un rendimiento que le posibilita realizar las tareas fundamentales de su puesto de trabajo. En este caso, la incapacidad no supera el 33%.
  • Pensión por incapacidad permanente total: En este caso, el trabajador se ve en situación de inhabilitación para desempeñar todas las tareas de su profesión. La cuantía de la pensión depende de la causa de la incapacidad y del periodo de cotización. Por lo general, alcanza el 55% de la base regulatoria y se podrá alcanzar el 75% a partir de los 55 años de edad —siempre que el trabajador acredite dificultad para reincorporarse al mercado laboral—.
  • Pensión por incapacidad permanente absoluta: En este caso el trabajador se muestra completamente inhabilitado para ejercer su profesión o cualquier otra actividad laboral. En este caso, la ley contempla una pensión del 100% sobre la base regulatoria. Además, pueden añadirse complementos en caso de que la causa sea un accidente o enfermedad laboral, o por maternidad en el caso de las mujeres con dos o más hijos.
  • Pensión por gran invalidez: La gran invalidez implica que el trabajador no solo no puede realizar una actividad laboral, sino que requiere de asistencia para realizar las actividades más esenciales de la vida. En este caso la Seguridad Social se asegura de que la cuantía de la pensión esté formada por la cantidad correspondiente al afectado y un porcentaje destinado a remunerar a la persona que lo atiende.

Es compatible una pensión por incapacidad y tener un trabajo

Este punto es quizás uno de los que más dudas genera. Ahora que conocemos los grados de incapacidad y, por tanto, los tipos de pensión por incapacidad, podemos deducir que la compatibilidad de la prestación con otra actividad depende según el tipo. En cualquier caso, es obligatorio comunicar al Instituto Nacional de la Seguridad Social la realización de cualquier trabajo. 

  • Incapacidad permanente parcial: En este caso es completamente compatible ya que el trabajador continúa realizando la misma actividad. En realidad, lo que recibe es una indemnización en un único pago. 
  • Incapacidad permanente total: En este punto encontramos algunos matices. La ley contempla que este grado de incapacidad es incompatible con el desempeño del puesto del trabajador y los de la misma categoría y grupo profesional. Sin embargo, podría desempeñar otro puesto en la misma empresa y cobrar la pensión.
  • Incapacidad permanente absoluta y gran invalidez: En estos casos, el grado de incapacidad, no permite tener un empleo. Sin embargo, la Seguridad Social contempla la posibilidad de compatibilizar la incapacidad con ciertas actividades si estas no representan un cambio en la capacidad de trabajo del pensionista. En este caso, se debe tener cuidado porque la administración pública podría revisar el grado de discapacidad y suspender o modificar la pensión.

Cómo se calcula la cuantía de la pensión por incapacidad

De nuevo, el cálculo será diferente en base al tipo de incapacidad. No es una tarea sencilla y es muy fácil obviar un paso o saltarse el más mínimo detalle. A continuación se recogen los cálculos contemplados según la norma general de la Seguridad Social, pero habría que considerar cada situación según sus detalles. Por eso, si necesitas calcular una pensión de incapacidad lo mejor es que acudas a un asesor especializado en estos temas. 

Incapacidad permanente parcial

Es la más sencilla, basta con tomar la base reguladora y multiplicarla por 30. Después, el resultado, se multiplica por 24. 

Incapacidad permanente total

En este caso, el cálculo difiere según la causa que provoque la incapacidad y la edad del trabajador:

A. Enfermedad común

    1. Mayor de 52 años y menor de 65: se determina la base de cotización de los últimos 96 meses y se divide entre 112. Las primeras 72 bases de esos 96 se actualizan según el IPC, las 24 restantes se usan según su valor nominal. Al resultado se le añade un porcentaje dependiendo de los años cotizados (el mínimo el 50%). A la base obtenida se le añade el porcentaje correspondiente por incapacidad.
    2. 65 años o más que no reúne los requisitos para jubilarse: La base reguladora se calcula igual que en el punto anterior.
    3. Trabajador por tiempo parcial: En este caso, la regla es aplicar el mismo cálculo que para la pensión por jubilación.

B. Accidente no laboral: La base reguladora se obtiene dividiendo entre 28 la suma de las bases cotizadas teniendo en cuenta que:

En la franja de los 7 años anteriores a causar incapacidad, deben elegirse 24 meses seguidos.

Si no se han cotizado 24 meses seguidos, se puede elegir la cuantía más beneficiosa de dicho cálculo de 24 meses (aunque no se hayan cotizado todos) o dividir por 28 la suma de las bases de cotización mínima vigente en el periodo de 24 meses que elijas.

A la base obtenida según lo anterior, se le añade el porcentaje correspondiente por incapacidad —55% y la posibilidad de añadir un complemento del 20% si la incapacidad es cualificada—.

  1. Accidente de trabajo o enfermedad profesional: En este caso, debemos tomar en consideración los salarios reales. Para hallar la base reguladora se multiplica por 365 el sueldo y la antigüedad diarios (si el contrato es parcial, el salario diario se calcula dividiendo entre 7 o 30 el salario semanal o mensual pactado). Al salario diario se le suma el importe de las pagas extras y beneficios del año anterior al accidente o enfermedad. Se debe dividir la suma total de pluses, horas extras y retribuciones complementarias por el número de días trabajados —en el año anterior a la baja— y multiplicar el resultado por 273 (o por el número de días laborales efectivos de la actividad en cuestión). Obtenidas todas estas cantidades, se suman y dividen entre 12. Ahí está la base reguladora. A esta se le suma el porcentaje de incapacidad. Dada la causa, se podrá añadir entre un 30 y un 50% que paga el empresario.

Incapacidad permanente absoluta

Primero se calcula la base reguladora en cada uno de los casos:

  1. Enfermedad común: Se calcula como en el caso de enfermedad común para la pensión por incapacidad permanente total.
  2. Accidente no laboral y situación de alta (no asimilada): Se calcula como en el caso de accidente no laboral para la pensión por incapacidad permanente total.
  3. Accidente no laboral en situación de no alta: Se determina la base de cotización de los últimos 96 meses y se divide entre 112. Las primeras 72 bases de esos 96 se actualizan según el IPC, las 24 restantes se usan según su valor nominal. El resultado es la base reguladora correspondiente.
  4. Por accidente de trabajo o enfermedad profesional: Se calcula como en el caso de accidente de trabajo o enfermedad profesional para la pensión por incapacidad permanente total.

Después se aplica el porcentaje correspondiente a la incapacidad absoluta:

  1. Si se cumplen los requisitos de cotización la cuantía será el 100% de la base reguladora.
  2. En los casos de accidente laboral o enfermedad profesional, además del 100% existe derecho al 30-50% que paga el empresario.
  3. Si se tienen 65 años o más y no se cumplen los requisitos para pensión de jubilación, el porcentaje va en función del periodo mínimo de cotización para acceder a la pensión de jubilación.

Gran invalidez

Se trata de un complemento de la pensión por incapacidad permanente absoluta se calcula de la siguiente manera:

  • Se suma el 45% de la base mínima de cotización vigente en el momento de certificar la incapacidad y el 30% de la última base de cotización del trabajador.
  • El resultado no puede ser inferior al 45% de la pensión que se reciba sin este complemento, es decir, la cuantía de la incapacidad permanente absoluta.

Requisitos para cobrar la pensión por incapacidad

Debemos distinguir entre requisitos de carácter general y específicos. En el primero de los casos, por norma general, para acceder a una pensión por incapacidad la ley recoge que se debe:

  • Estar dado de alta en la Seguridad Social.
  • Tener menos de 65 años y no estar en la disposición de percibir una jubilación no contributiva.
  • Tener la certificación de incapacidad por un equipo de valoración acreditado.
  • Cubrir el mínimo periodo de cotización según la edad y si el trabajador está en situación de alta o no.
  • Si la incapacidad permanente parcial está causada por una enfermedad común, se debe tener cotizado el equivalente a 1.800 días en los 10 años anteriores al diagnóstico.
  • Si la incapacidad la causa un accidente o enfermedad profesional no se exige cotización previa.

Algunas dudas frecuentes

Es normal que te asalten todo tipo de dudas, algunas de las más recurrentes son las que recogemos a continuación. Recuerda que lo mejor es que cuentes con el asesoramiento de un experto, para asegúrate de contemplar cada detalle. 

¿Al recibir una pensión por incapacidad, se continúa cotizando para la jubilación?

En el caso de una baja por incapacidad temporal o permanente parcial para continuar con la actividad laboral habitual, sí se sigue cotizando para la jubilación. Sin embargo, en los casos de incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez no. Esto se debe a que en los último casos mencionados, el trabajador ya recibe una pensión vitalicia. 

¿Afecta la incapacidad temporal o permanente a la pensión de jubilación?

En los casos de incapacidad temporal o permanente parcial no se ve afectada. Sin embargo, en los casos de incapacidad permanente total, absoluta o gran invalidez, sí. 

¿Se puede recibir una pensión por incapacidad y jubilación a la vez? ¿Y de invalidez?

  • En el caso de la pensión contributiva de incapacidad permanente, se cambia a jubilación cuando el beneficiario cumple la edad legal de jubilación. El importe no resulta afectado en este caso.
  • En cuanto a la pensión no contributiva de invalidez es incompatible con la no contributiva de jubilación, no se pueden percibir a la vez.

Complementos a la pensión por incapacidad del sistema público

A la luz de toda la información anterior, cabe resaltar que una pensión por incapacidad de la Seguridad Social puede resultar insuficiente. Por eso, es necesario cubrir el riesgo de sufrir una incapacidad. La realidad es que una pensión de este tipo nunca mantendrá el nivel de ingresos que tienes realizando tu actividad laboral de forma normal.

Por eso, te recomendamos contratar un plan de pensiones como complemento. Aunque estos planes están destinados a la jubilación, se pueden rescatar en caso de incapacidad laboral. Por este motivo, estos productos financieros resultan atractivos para cubrir los posibles reveses del destino.

También existen productos financieros propios para estos casos en los que se declara un grado de invalidez a un trabajador. Se trata de los seguros de vida que cubren este tipo de riesgos. En caso de dudar sobre cuál te conviene más, lo mejor es sentarte con tu asesor financiero y plantearle tus dudas e inquietudes al respecto. Con su ayuda establecerás un plan financiero sólido y con plenas garantías para el bienestar de tu familia.

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