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¡Me declaro insolvente!: cuándo y cómo puedes hacerlo

En más de una ocasión, cuando los acreedores apremian la cancelación de una deuda, muchas personas se han visto tentadas a pregonar esa frase a los cuatro vientos. «Me declaro insolvente, y listo». Hasta el 2015, solo las empresas podían declararse como insolventes. Con la ley de segunda oportunidad también pueden hacerlo los autónomos y particulares.

Cuando una empresa no puede hacer frente a sus deudas se declara en bancarrota o insolvencia. Si eres autónomo o particular también puedes hacerlo. Sin embargo, no es algo que deba hacerse a la ligera y es importante conocer bien la legislación para saber cómo funciona el mecanismo. Por eso, en esta ocasión analizaremos qué es la insolvencia y cómo declararse insolvente.

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Qué es la insolvencia

Según el Diccionario de la Real Academia Española la insolvencia no es más que la incapacidad de pagar una deuda. Por lo tanto, podríamos decir que insolvencia es sinónimo de quiebra. A nivel empresarial, podemos distinguir dos tipos de insolvencia:

  • En una empresa la insolvencia puede ser provisional, cuando la falta de pago se produce por el simple efecto de la iliquidez temporal. En este caso, la empresa puede hacer uso del patrimonio no líquido para, en un plazo de tiempo mayor, hacer frente a la deuda. Otro tipo de solución consiste en llegar a un acuerdo con los acreedores.
  • Cuando la insolvencia es definitiva la empresa carece de activos propios suficientes para hacer frente a los pagos tanto a corto como a largo plazo. En este caso, entra en concurso de acreedores.

Autónomos y particulares insolventes

Con la nueva Ley de Segunda Oportunidad es posible que cualquiera pueda entrar en concurso de acreedores. Está vigente desde 2016, aunque no ha sido tan bien acogida como se esperaba. 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el 2017 solo se habían acogido a la suspensión de pagos poco más de 1.000 particulares y casi 250 autónomos. Los motivos podrían ser la falta de información, pero sobre todo la desconfianza en torno a esta ley.

Los requisitos para declararse insolvente y entrar en concurso de acreedores son:

  1. La deuda no puede superar los 5 millones de euros.
  2. Durante la década anterior no puede haber sentencia firme en contra del deudor por algún delito relacionado con su patrimonio, Hacienda, Seguridad Social, contra los derechos de los trabajadores o delitos de falsedad documental.
  3. La deuda no debe ser con la Administración Pública, ya sea Hacienda o la Seguridad Social.

Si una persona se declara en quiebra, primero debe intentar llegar a un acuerdo con sus acreedores. Puede hacerlo a través de un notario y un formulario gratuito. Una vez que el notario comprueba los datos dados por el deudor buscará la forma de mediar en un proceso extrajudicial.

Si el deudor no logra llegar a un acuerdo con sus acreedores, deberá contratar un abogado que dirija todo el proceso. El deudor entraría en concurso de acreedores y debe presentar un plan con el que salde la deuda en un plazo de 5 años.

A partir de ese plan, la sentencia del juez encargado del caso decidirá qué cantidad de dinero puede utilizar el insolvente para afrontar los gastos básicos.

Cuando el plazo para pagar la deuda concluye, el deudor queda libre de ella solo en el caso de que se haya destinado a pagar la deuda al menos la mitad del dinero que ingrese. Este condicionante se suaviza si la familia declarada insolvente es muy vulnerable. En dicho caso, la deuda quedará solventada si se ha destinado la cuarta parte de los ingresos recibidos

Es muy importante buscar ayuda profesional para llevar a cabo este proceso de declararse insolvente. Debes saber que en la legislación española existe un delito de insolvencia punible. Por lo tanto, antes de declararte insolvente estudia bien la situación y cuida todos los detalles con la ayuda de tu asesor financiero.

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