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Gestión del tiempo: el activo que ya tienes para edificar tu patrimonio

¿Cuántas veces al día has pensado «necesito más de 24 horas cada jornada para hacerlo todo»? ¿Cuántas veces has constatado que el tiempo vuela y casi no nos damos cuenta de lo rápido que se va? Vivimos en un ajetreo continuo y nos hemos acostumbrado a las soluciones rápidas: pedir que nos lleven la compra a casa, ver el capítulo de nuestra serie favorita en el  metro u ordenar la cena antes de llegar al restaurante. Vivimos en la era de la gratificación instantánea. Estas soluciones rápidas se han extendido a todas las facetas de la vida, también la financiera.

En este artículo abordaremos la importancia que tiene el tiempo en la construcción de nuestro patrimonio. La gestión del tiempo no solo favorece nuestra productividad, sino que también podemos hacer que el tiempo trabaje a nuestro favor para mejorar nuestra situación financiera. ¿Tienes algo de tiempo? ¡Inviértelo en información!

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El poder del tiempo

El tiempo, ese regalo que no tiene precio. Alguien dijo alguna vez que las dos únicas cosas que regala la vida son la oportunidad y el tiempo. Este activo que todos tenemos, y en la mayoría de casos en gran cantidad, puede ser el menos valorado de un plan financiero. Sin embargo, cuando se trata de edificar un capital, el tiempo es la herramientas más importante que tenemos a nuestra disposición.

La gestión del tiempo ayuda a superar ingresos modestos, tasa de rendimiento moderada, e incluso algunos malos hábitos. ¡La situación financiera más desastrosa se puede corregir con tiempo! Para lograr la seguridad económica basta con combinar el tiempo con la tasa de rendimiento y la constancia. ¡Veámoslo con un ejemplo!

Imaginemos que unos padres depositan en una cuenta de ahorro 1000 euros el día en que nació su hijo a una tasa de interés hipotética del 6%. Para cuando se jubile, el hijo tendrá más de 40.000 euros. ¡Y lo único que habrá hecho es esperar!

 

gestión del tiempo

Sin embargo, no todo el mundo cree que es posible ahorrar. Pero este es el error financiero más grave cometido por la mayoría de personas. La gestión del tiempo es la solución al problema. Cualquier persona que tenga ingresos puede ahorrar, aunque solo sean 20 euros al mes. ¿Y si puede ser más? Mejor. A mayor cantidad de ahorro, el tiempo ejerce su magia de un modo más eficaz.

El alto coste de esperar

Cuanto antes empecemos a ahorrar, mejor que mejor. Si como la mayoría de personas, consideramos que no tenemos mucho dinero, conviene empezar a ahorrar cuanto antes. Cuanto más tiempo esperemos, mayor cantidad de dinero deberemos ahorrar para compensar el tiempo perdido. Volviendo al ejemplo anterior. ¿Qué pasaría si los padres hubiesen esperado a ahorrar hasta que su hijo cumpliese los 16 años? ¿Y si esperan hasta los 40?

La constancia y el poder del interés compuesto

La mayoría de personas no podemos afrontar un depósito de mucho dinero de golpe, dependemos de cantidades menores. En este caso, nuestro segundo mejor amigo, además del tiempo, es la constancia.

A estos dos componentes —tiempo y constancia— hay que sumarle un nuevo elemento, el interés compuesto: el auténtico efecto de la bola de nieve. El interés compuesto consiste en reinvertir cada año los beneficios que se obtienen del dinero depositado inicialmente, de forma que cada vez se obtienen intereses de un capital inicial mayor al anterior.

Veámoslo con nuestro ejemplo. Los padres depositaron 1000 euros al 6% de interés. La suma devengada anualmente serían 60 euros. Si se multiplica por 65 años (edad de jubilación) se obtienen 3900 euros. ¿Entonces de dónde salen los 44.145 euros? Resulta que después del primer año el capital inicial de 1000 euros se ha convertido en 1060, por lo que al siguiente el interés es de 63,6 euros, que sumado a 1060 euros son 1123; y así sucesivamente. ¡Los mil euros crecieron hasta los 44.145 gracias al interés compuesto!

Por último, debemos tener en cuenta otro principio fundamental para edificar nuestra seguridad económica: la tasa de rendimiento. Es decir, el interés. A priori, puede parecer que una pequeña diferencia en el porcentaje no es importante, pero el impacto de la tasa de rendimiento junto con el tiempo  es considerable. ¡Observa la diferencia de ahorrar 100 euros al mes al 5% y al 10%!

tasa de rendimiento

Como habrás podido comprobar, ¡es posible! Con una cuidadosa planificación y algo de esfuerzo podemos desarrollar un plan que mejore nuestro futuro y el de nuestra familia. A pesar de a lo que nos tiene acostumbrada la vida moderna, esto no sucede de la noche a la mañana. El tiempo juega un papel fundamental en este proceso. ¡Ponlo a trabajar y construye tu patrimonio!

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